Running

Dauwalter y Pommeret ganan el Hardrock 100 2026

Courtney Dauwalter y Ludo Pommeret ganaron el Hardrock 100 de 2026. Así lo hicieron y qué puedes aprender de sus estrategias.

Female ultramarathoner climbing a steep alpine scree slope with trekking poles in intense sunlight.

Dos victorias que sacuden el mundo del ultratrail

El verano de 2026 quedará grabado en la historia del running de montaña. Courtney Dauwalter y Ludo Pommeret cruzaron la línea de meta del Hardrock 100 como ganadores absolutos, confirmando que la élite del ultratrail sigue redefiniendo los límites de lo que un cuerpo humano puede lograr.

Dauwalter no necesita presentación, pero su victoria en Hardrock sí merece análisis. No fue un paseo triunfal. Fue una demostración quirúrgica de control mental, gestión del esfuerzo y conocimiento profundo de sus propios límites. Completó las aproximadamente 100 millas del recorrido con más de 10.000 metros de desnivel positivo acumulado en las montañas de San Juan, Colorado, y lo hizo con una consistencia que dejó sin argumentos a sus rivales.

En el lado masculino, Pommeret confirmó por qué es uno de los corredores más inteligentes del circuito internacional. El francés, conocido por su capacidad de sufrir en silencio y gestionar el esfuerzo en tramos de altísima altitud, se impuso con una carrera de menos a más que terminó siendo una lección táctica para cualquier corredor que aspire a competir en distancias extremas.

El monstruo que es el Hardrock 100

Antes de hablar de estrategias, conviene entender el campo de batalla. El Hardrock 100 no es una carrera de 100 millas más. Es, sin exageración, uno de los ultras más duros del planeta. El circuito recorre los Montes San Juan en Colorado, con una altitud media que supera los 3.500 metros y picos que rozan los 4.300 metros.

El desnivel acumulado supera los 33.000 pies, es decir, más de 10.000 metros de subida. Para que te hagas una idea: eso equivale a escalar el Everest desde el nivel del mar y volver, casi sin descanso, a lo largo de dos días y pico de carrera continua. El terreno mezcla senderos técnicos, nieve persistente en verano, ríos que cruzar a pie y tramos sin senda definida donde orientarse exige concentración total.

El índice de abandono histórico de Hardrock ronda el 40%. No es una carrera que se termina por voluntad sola. Se termina con planificación, experiencia y una relación honesta con tu propio cuerpo. Eso es precisamente lo que Dauwalter y Pommeret mostraron este año con una claridad meridiana.

Las claves tácticas de dos victorias distintas

Dauwalter ejecutó una estrategia que ya ha convertido en su firma personal: salida controlada, ritmo constante en los primeros 50 millas y aceleración progresiva en la segunda mitad cuando el resto del campo empieza a fragmentarse. No sale a ganar. Sale a no perder. Y esa distinción lo cambia todo.

Su gestión de la nutrición fue otro factor determinante. En una carrera donde el cuerpo puede rechazar los alimentos sólidos por el estrés acumulado y la altitud, Dauwalter mantiene una ingesta constante cada 20 a 30 minutos desde el kilómetro uno. No espera a tener hambre. No improvisa. Sigue un protocolo probado en entrenamiento que su equipo ajusta según las condiciones del día. Pequeñas cantidades, alta frecuencia, prioridad a alimentos reales.

Pommeret apostó por una táctica diferente pero igualmente válida. El corredor francés es conocido por empezar más conservador que la mayoría y por su capacidad de mantener el ritmo en los tramos nocturnos, cuando la temperatura baja, el cuerpo pide parar y la mente empieza a jugar malas pasadas. Su victoria se construyó kilómetro a kilómetro en la segunda mitad de la carrera, cuando los aventajados de la primera mitad empezaron a ceder terreno.

Lo que tú puedes aplicar en tu propia carrera larga

No tienes que correr Hardrock para sacar lecciones útiles de estas dos victorias. Si estás entrenando para una maratón de montaña, una trail de 50 km o incluso tu primer ultratrail, hay principios concretos que puedes trasladar a tu preparación desde hoy mismo.

El primero y más importante es este: el ritmo en las primeras horas decide lo que pasa en las últimas. Tanto Dauwalter como Pommeret salieron por debajo de su capacidad máxima. Eso no es cobardía táctica, es inteligencia competitiva. Si en el kilómetro 10 de tu trail ya estás al límite, el kilómetro 40 va a ser un calvario. Aprende a salir cómodo aunque veas cómo otros te superan al inicio.

El segundo principio es la nutrición proactiva. Muchos corredores populares esperan a sentir el bajón de energía para comer o beber. Para entonces, ya es demasiado tarde. Tu cuerpo tarda entre 20 y 40 minutos en procesar lo que consumes. Si esperas a estar vacío, nunca llegas a tiempo. Establece un protocolo de ingesta basado en el tiempo, no en las sensaciones.

  • Come cada 25 a 30 minutos desde el inicio de la carrera, aunque no tengas hambre.
  • Prioriza carbohidratos de fácil digestión: dátiles, plátano, arroz cocido con sal, geles si los toleras bien.
  • Hidrátate antes de sentir sed: en altitud, la sensación de sed llega tarde y la deshidratación avanza rápido.
  • Entrena tu estrategia de nutrición en los rodajes largos, no solo en carrera. El día de la competición no es momento para experimentar.
  • Gestiona los tramos duros con miniobjetivos: no pienses en la meta, piensa en el siguiente avituallamiento o el siguiente collado.

El tercer punto que se desprende de estas victorias es el valor del trabajo mental. Pommeret lleva años hablando de la importancia de entrenar la cabeza igual que las piernas. En una carrera de más de 24 horas, llega un momento en que el cuerpo puede seguir pero la mente dice que no. Esa brecha se reduce con exposición repetida al sufrimiento en entrenamiento, con salidas largas en condiciones adversas y con la práctica consciente de mantener el foco cuando todo pide parar.

Dauwalter, por su parte, ha declarado en múltiples entrevistas que visualiza los momentos difíciles antes de que lleguen. No los evita mentalmente, los anticipa. Sabe que habrá un tramo donde todo duele, donde el sueño aplasta y donde la lógica dice que abandones. Tenerlo previsto hace que cuando llega no te sorprenda. Y lo que no te sorprenda, no te derrumba. Semanas antes de Hardrock, Dauwalter ya había ganado el Chianti Ultra Trail 120K batiendo el récord del recorrido, lo que da una idea de la temporada que está firmando.

Dos corredores, dos estilos, una misma lección: en el ultratrail, gana quien mejor se conoce a sí mismo. Eso no es exclusivo de la élite. Es algo que cualquier corredor puede trabajar, sin importar el nivel ni la distancia que persigue.